¿Cómo puede uno darse tanta importancia sabiendo que la muerte nos está acechando?. Cuando estés impaciente, lo que debes hacer es pedir consejo a tu muerte. Una inmensa cantidad de mezquindad se pierde con sólo que tu muerte te haga un gesto, o alcances a echarle un vistazo, o nada más con que tengas la sensación de que tu compañera está allí vigilándote. La muerte es la consejera sabia que tenemos… Tienes que pedir consejo a la muerte y dejar la maldita mezquindad de los hombres que viven sus vidas como si la muerte nunca los fuera a tocar.… Si tú no piensas en tu muerte, tu vida entera no será sino un caos personal.(El guerrero) sabe que la muerta le apura y no permite pegarse a algo… Y así, con la conciencia de su muerte… y con el poder de sus decisiones, un guerrero arma su vida en forma estratégica;… y lo que él escoge es siempre estratégicamente lo mejor; así cumple con gusto y con lujuriosa eficiencia.
La vida, para un guerrero, es un ejercicio de estrategia.
Si no se tiene en cuenta a la muerte, todo es ordinario, trivial. Sólo porque la muerte nos anda al acecho el mundo es un misterio sin principio ni fin.
Te queda muy poco tiempo, y ninguno para idioteces. ¡Espléndido estado!. Yo diría que lo mejor de nosotros siempre sale a flote cuando estamos de espaldas contra la pared, cuando sentimos que la espada se cierne sobre nuestra cabeza. En lo personal, yo prefiero ese estado y no viviría de ningún otro modo.

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